Antes de hacer su web, yo era cliente de Laura. Había vivido de primera mano su atención, su forma de escuchar y su filosofía de trabajo. Por eso, cuando surgió la oportunidad de ayudarla a tener presencia en internet, no partíamos de cero: yo conocía a la persona y entendía qué la hacía especial.
Laura no tenía página web. Su trabajo se sostenía en el trato personal y en la confianza de sus clientes, pero faltaba un lugar donde alguien que acababa de descubrirla pudiera entender qué ofrecía y cómo contactar con ella. Quisimos crear ese espacio sin perder su manera de ser.
Y fue un proyecto de verdad entre los dos. Laura revisó y matizó los textos que yo iba preparando, me explicó sus tratamientos y me ayudó a comprender detalles que yo desconocía. Revisaba lo que preparaba, corregía términos, matizaba explicaciones y añadía información cuando veía que algo podía expresarse mejor. Yo escuchaba, organizaba las ideas, diseñaba la web y trabajaba su estructura para que fuera sencilla, rápida y comprensible.
No publicamos una web para olvidarnos de ella. Sacamos una primera versión y fuimos puliéndola juntos. A veces el cambio era una frase. Otras, explicar mejor un servicio o reorganizar una página. Cada corrección tenía un objetivo: que quien entrara viera a la Laura que yo ya conocía como cliente.
En paralelo, Laura se puso las pilas con las reseñas reales de sus clientes, porque nadie puede contar mejor una experiencia que quien la ha vivido. Yo me centré en el SEO, las búsquedas locales y la mejora continua de la web. Cada uno aportó lo que sabía hacer, y el proyecto fue creciendo con esa colaboración.
Hoy tiene una web que le gusta, con la que se siente identificada y que ya está siendo encontrada. No es solo una página que le entregué: es el resultado de nuestras conversaciones, sus correcciones, su esfuerzo por reunir reseñas y un trabajo de posicionamiento que seguimos afinando.
En los 16 primeros días medidos, la web apareció 620 veces en Google y recibió 60 clics. Además, consiguió visibilidad en búsquedas en otros idiomas. Para un negocio en una zona turística, es una oportunidad especialmente valiosa.
El 9 de octubre de 2026 llegó otra alegría: en la consulta «mejor acupuntor costa brava», ChatGPT presentó a Laura como primera recomendación. Es una respuesta documentada, no una posición fija ni una garantía para futuras consultas. Pero ayuda a mostrar que una buena presencia digital también puede dar frutos más allá de Google.
Para mí, lo más bonito es que todo empezó siendo su cliente y acabó convirtiéndose en un proyecto compartido. Ella puso su voz, su experiencia y su implicación. Yo aporté diseño, desarrollo y SEO. La web lleva algo de los dos.
Los números, explicados sin jerga
620 veces apareció su web en Google.
60 personas entraron a conocer su web desde Google.
Aproximadamente una de cada diez apariciones generó un clic.
Visibilidad local e internacional: aparecimos en posiciones destacadas de Google para distintas búsquedas relacionadas con los servicios de Laura. También conseguimos captar búsquedas en idiomas extranjeros, ampliando las oportunidades de llegar a visitantes de la Costa Brava. Las posiciones pueden variar según la consulta, la ubicación y el momento.
Más allá del público local: las búsquedas también mostraron la web a usuarios de otros países, algo especialmente valioso en un destino turístico como la Costa Brava.
Y en IA: una consulta concreta en ChatGPT del 9 de octubre colocó a Laura como primera recomendación. La prueba está más abajo; las respuestas pueden variar.

